El Conjunto Monumental de Portilla

24 de agosto de 2018

El viernes 20 de julio de 2018 algunos miembros de Grupo de investigación en Patrimonio Construido – GPAC y UNESCO Chair Cultural Landscapes and Heritage hemos realizado una interesante visita a uno de nuestros proyectos más importantes “el conjunto Monumental de Portilla” con un guía de lujo, nuestro colega y responsable de las excavaciones arqueologicas, José Luis Solaun.

Investigadores de GPAC y de Cátedra UNESCO Paisajes culturales y Patrimonio (UPV/EHU) y el director del proyecto de Portilla, José Luis Solaun (GPAC)

A través de este artículo intentaremos acercarles la historia de este magnifico Conjunto Monumental y las intervenciones de recuperación que se han ido realizando en el transcurso de estos ultimos 6 años.

El enclave se sitúa en el municipio de Zambrana, en el extremo suroeste del Territorio Histórico de Álava (País Vasco, España). Este conjunto monumental se encuentra entre escarpados riscos, en la ladera norte del monte Txulato.

El proyecto surge en el año 2008 de la propia iniciativa ciudadana, en el momento de inicio de la crisis del ladrillo en España.

La gente joven del municipio Zambrana crea un nuevo partido que gana las elecciones y decide apostar por recuperar su patrimonio. En este contexto, se constituye un Foro Ciudadano (constituido por Ayuntamiento Zambrana, JJ.AA., asociaciones culturales y vecinos ) cuyas acciones se centran en:

  • Promoción: Gazteluen Eguna.
  • Limpieza: veredas / auzolanak.
  • Protección: solicitud al Gobierno Vasco para la declaración de Bien Cultural Calificado de Portilla

Sin lugar a dudas, la protección de Portilla con la categoría de Conjunto Monumental en el año 2012 supuso un punto de inflexión. Principalmente, porque se podía optar a importantes ayudas para la recuperación del lugar. Viendo esta situación favorable, el ayuntamiento y el propio foro ciudadano deciden acometer un proyecto integral, para recuperar el enclave que se encontraba en un estado de ruina progresiva.

Es en este año 2012 cuando se inicia una nueva fase en el devenir de Portilla, mucho más ambiciosa que la anterior, liderada por el Ayuntamiento de Zambrana y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).

Desde esta fecha a hoy, el Ayuntamiento de Zambrana y la Universidad del País Vasco, representada por el Grupo de Investigación en Patrimonio Construido y Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio, trabajan conjuntamente en el proyecto de recuperación integral de uno de los conjuntos históricos más espectaculares del País Vasco, el Conjunto Monumental de Portilla.

Recorriendo su historia

La visita permite observar la imagen de una ciudad medieval del siglo XI, aunque Portilla hunde sus raices en epoca prehistórica (Edad del Hierro: ca. 500 a.C.). Sin lugar a dudas, la etapa más importante y mejor conservada se ha desarrollado en época medieval.

Las recientes investigaciones apuntan a que la ciudad y su fortaleza fueron construidas a principios del siglo XI por los reyes de Pamplona (posiblemente por Sancho el Mayor de Navarra), embarcados en un proceso general de expansión y fortalecimiento del reino de Pamplona en el condado de Castilla.

El sitio de Portilla cumplió labores militares al situarse en la frontera entre castellanos y navarros, aunque también ha sido un centro administrativo del reino de Pamplona.

Según la historiografía, Portilla aparece dando nombre a una circunscripción del sistema administrativo navarro desde su nacimiento en el siglo XI, condición que mantuvo hasta finales del siglo XII, cuando el territorio se encontraba dividido en 56 distritos.

Desde el punto de vista formal y de diseño, su sistema urbano se encontraba constituido por dos espacios bien diferenciados:

  1. El hinterland o el espacio extramuros.
  2. La ciudad o el espacio intramuros.

La ciudad intramuros de Portilla, presenta una estructura urbana dividida en tres ámbitos perfectamente diferenciados, en una suerte de escenarios derivados de las necesidades político-militares, religioso-comerciales y de hábitat de toda ciudad medieval. De esta estuctura surgen 3 respuestas arquitectónicas (castillo, iglesia y caserío) que se adaptan a las características naturales del lugar, sitúandose en tres planos o niveles de altura siguiendo un principio de jerarquía que, a su vez, refleja perfectamente la pirámide social en época feudal.

Pirámide social y niveles de altura en Portilla

En lo más alto de la ciudad se encuentra el castillo, sobre una peña. El castillo simboliza el poder Real, en el punto más alto, dominando la ciudad. A un nivel inferior se situaba el templo religioso y su cementerio, también la vida pública y comercial de Portilla. El último nivel estaba ocupado por el poblado o caserío, destinado a habitar o residir, y representa el último escalón en la organización de la ciudad. Las investigaciones arqueológicas han permitido conocer cómo era el urbanismo de la ciudad. Lejos de la imagen estereotipada de la ciudad medieval constituida por un caserío abigarrado, agrupado en manzanas de casas estrechas y alineadas (basada en modelos ideales derivados de las villas bajomedievales), la trama urbana de Portilla muestra un patrón de organización espacial disperso que hunde sus raíces en estándares aldeanos de época altomedieval.

El valor patrimonial de Portilla. El Conjunto Monumental de Portilla es el resultado de la acción e interacción de factores tanto naturales como humanos, siendo una oportunidad única para potenciar la necesaria coordinación y gestión integral del patrimonio cultural y natural, junto con los procesos de participación ciudadana. En este sentido, el proyecto que se está ejecutando en portilla refleja el espíritu de la Cátedra UNESCO de Paisajes Culturales y Patrimonio que pretende contribuir a la renovación de las bases conceptuales de un ordenamiento que, frente a la tradicional dicotomía “paisaje natural versus paisaje cultural”, defiende la síntesis entre ambos y apuesta por la valoración simultánea de la totalidad de los elementos que articulan los paisajes.

El patrimonio cultural de Portilla no se puede entender sin su patrimonio natural, y viceversa. Así, su origen como ciudad fortificada solo puede comprenderse si atendemos a su posición en altura, entre escarpados riscos, con espectaculares formaciones geológicas de estratos calizos verticales (barras y hog-baks) que han servido para constituir parte de sus murallas y hacen de este lugar una plaza fuerte inexpugnable.

La comprensión del proceso histórico y su huella en el paisaje.

A diferencia de la mayoría de estudios destinados al conocimiento de un espacio habitado, el análisis efectuado en Portilla no parte del tejido urbano actual. Su naturaleza de despoblado lo hacía imposible. Nos encontramos ante un lugar que parecía haber perdido cualquier evidencia de su primitivo urbanismo, más allá de conservar sus murallas e iglesia.

Por ello, decidimos considerar el lugar NO como un simple despoblado, SINO como un paisaje evolutivo resultante de diversos episodios históricos y como respuesta a su entorno natural. Siguiendo la categorización de la UNESCO[1], se trataría de un paisaje relicto (fósil), en el cual el proceso evolutivo se detuvo en un momento del pasado (siglo XX), si bien sus características esenciales siguen siendo materialmente visibles.

Son estas características materiales las que han permitido comprender el proceso histórico. O dicho de otra manera, la asociación de diversas huellas materiales dejadas sobre el paisaje ha permitido comprender la evolución del paisaje de Portilla. Algunas de estas huellas sobre las que se genera el relato histórico son:

a) Las terrazas. El despoblado de Portilla se organiza mediante un sistema de terrazas que corrigen la acusada pendiente del terreno y se distribuyen escalonadamente por la ladera como en un anfiteatro hasta llegar a la muralla inferior, generando una serie de plataformas para la construcción. Aunque este sistema de terrazas fue objeto de una reutilización continuada en el tiempo, sirviendo a partir de los siglos XV-XVI como campos de cultivo de cereal, mantuvo siempre su forma y diseño. Así, del mismo modo que en muchas ciudades de origen romano, se mantiene el trazado espacial de su cardo y/o decumano, aunque se haya transformado repetidamente su materialidad, buena parte del sistema de terrazas de Portilla responde al urbanismo medieval del siglo XI.

b) La ruina. Todo el espacio aterrazado se encuentra jalonado por multitud de amontonamientos de piedra que es necesario integrar en el discurso del lugar. En concreto, cada amontonamiento de piedra se corresponde con la ruina generada tras el abandono y colapso de las viviendas, acontecido dentro de un proceso de despoblamiento fechado entre los siglos XIII y XVI. O, lo que es lo mismo, cada amontonamiento de piedra está evidenciando la presencia de un edificio perteneciente al urbanismo medieval. Las excavaciones arqueológicas confirmaron este testimonio, al localizar una vivienda bajo uno de estos amontonamientos de piedra.

c) El bosque actual. La vegetación existente actualmente en el lugar, compuesta mayoritariamente por un bosque de encinares y quejigales, casi siempre acompañados del boj, puede identificarse con la fase de abandono final de Portilla, en tanto se trata de la vegetación potencial que ha crecido de forma natural a partir del siglo XX, tras el abandono de los campos de cultivo de los siglos XV-XVI.

Para aquellos interesados en visitar el enclave y conocer más sobre su historia, los invitamos a visitar su página web: http://www.castillodeportilla.com/. Aquí encontrarán más datos de interés sobre actividades, el proyecto y sus avances, información sobre visitas, etc.

[1] Directrices Prácticas para la aplicación de la Convención del Patrimonio Mundial (UNESCO. Año 1992).

 

 

 

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